LEYENDA REFERENTE A LOS ARCOS DE CAMELIA

Publicado en por Julio Cesar de la Cruz

EL MISTERIO DE LA NOCHE DE SAN JUAN

 Como ustedes saben, fue tradición centenaria que las mujeres pachuqueñas fueran en la madrugada del 24 de junio, día de san Juan, a lavarse cabellera en el arroyo que llega a la presa de san Nicolás, pasando por debajo del arco de acueducto de los franciscanos, tal vez para recibir simbólicamente las aguas que recibió Jesucristo de san Juan bautista; era todo un espectáculo mirar a tantas mujeres, algunas con sus chilpayates, empinadas en las piedras echando agua con una jícara a las largas cabelleras, mientras alrededor todo era alharaca, risas y bromas, alumbradas con lámparas de petróleo o de carburo, tomadas estas prestadas, de su marido minero. A lo largo de la vereda que conducía hasta el arco, los vendedores de café con piquete, de infusión de hojas de naranjo o de tamales ofrecían a gritos su mercancía, tanto a quienes iban de subida, como a los que ya venían con la escobeta de fibras de lechuguilla en la mano, cepillándose el cabello mojado, era esa visita ritual tan llena de devoción, que quienes la hacían, sentían como si hubieran cumplido con un mandato divino; por supuesto que no faltaban los líos, pues a veces tenían que conducir a la sala de primera sangre a algún borrachito que rodaba por la ladera del cerro, o a un par de rijosos que buscando a la novia, la encontraban acompañada por su rival en amores, terminando el romance en un duelo a cuchilladas, donde la “ cola de gallo o el verduguillo “ decidían que pretendiente quedaba. Estos hechos desafortunadamente eran la nota roja que daba colorido al festejo, dejando mucho para comentar. Pero había algo que muchos buscaron y que yo sepa hasta la fecha, nadie ha podido encontrar, se trataba de un tesoro, oro, plata, pedrerías guardados en un socavón, y contaba mi abuela que en todo el año no había sino una oportunidad y para una sola persona: a las doce en punto de la noche anterior a San Juan, del sitio donde empieza el arco, aparecía un puente de luz que terminaba en el socavón abierto en el cerro de Santa Apolonia, del otro lado del arco, las riquezas esperaban al que en ese instante cruzara el puente, sin tener  un pensamiento pecaminoso, siguiendo la luz hasta la boca del socavón;

Pero, si algo turbio traía en el alma la luz se apagaba, la montaña se cerraba y el aventurero podía caer al final del camino, encontrando solo rocas. No todos pueden ver el misterioso suceso, solo aquel que exactamente a la media noche esta en el extremo del arco, cuando va a empezar el famoso día de San Juan.

 A pesar del tiempo pasado y aunque esa tradición del baño ya ha desaparecido vayan alguna mañana con los primeros rayos del sol a admirar el arco sobre la cañada que desemboca en Pachuca, llamada como la presa San Nicolás. El tesoro esta dentro del cerro.

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Our 05/29/2010 16:44


Me ha gustado muchisimo leer esta leyenda porque no la conocia y parece bastante interesante. Podias poner mas leyendas por aqui, seguro que le gusta a todo el mundo.